jueves, 17 de diciembre de 2015

Frenesí de Emociones

Era una noche linda, llena de suspiros enamorados y de claridad sin igual. Mi novio y yo llevábamos varios días sin salir juntos, así que él me propuso salir a cenar y a por un par de tragos.
Nada especial mas que un buen momento a su lado, me imaginé, así que accedí. Busqué entre mis prendas de vestir, las más monas. Total, ¡hay que verse bien en cualquier ocasión! Salimos de casa y durante el viaje al restaurante cada uno hablaba de lo bien que nos había ido en el día, de las experiencias y lo poco que nos veíamos en estos días. Arribamos al restaurante, uno muy concurrido, pero que, casualmente, al llegar estaba prácticamente vacío; prácticamente lo teníamos para nosotros solos. Cenamos, bebimos unos buenos tragos mientras admirábamos el buen desempeño de la banda que, en ese momento, estaba en escenario. Cuando nos dimos cuenta, el restaurante estaba repleto y yo, me empezaba a sentir con esa actitud de chica mala que tengo cada que me paso de tragos. Decidí decirle a mi novio que fuéramos a casa, puesto que al día siguiente trabajábamos.
Subimos al taxi, y en una suerte de impulso, le robé un beso y un Te Amo se escapó de mi boca. Me sorprendí gratamente cuando la reacción que tuvo fue la de desabrochar mi pantalón y traviesamente colocar sus dedos en mi sexo, que poco a poco se iba humedeciendo por las caricias que tan bien me daba. Un par de besos más, y unas caricias un poco sosas, ocultaban al taxista lo que en realidad ocurría debajo de mis bragas.
Llegamos a casa, lo tomé del brazo y lo llevé a su habitación. Estábamos tan excitados que cuando nos dimos cuenta ambos nos estábamos contemplando completamente desnudos. Decidimos no hacer nada sobre su cama por temor a que podamos hacer algún ruido que despertara a mis padres. Entre caricias y besos (muchos besos) fuimos a la sala de su piso, acomodamos el sofá e hicimos en el todo lo que quisimos (y lo que no habíamos podido hacer en esos días), los besos y caricias continuaron una vez terminada nuestra experiencia sexual... Poco a poco me fui vistiendo y una vez lista, me posé sobre el, rozándome suavemente, sentí como se empezaba a excitar nuevamente... Acerqué mi rostro al suyo... Y le di un beso en su frente, lo siguiente fue despedirme tiernamente diciéndole: "buenas noches mi amor".

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