Caprichosa, inteligente, amorosa, celosa y un tanto desesperante... Esa soy yo, sin más. Comprendo que a muchas de las personas que se encuentran a mi alrededor, saco de quicio. ¿Qué hacer frente a esta jovencita caprichosa y aniñada? Créanme, ni yo misma lo se.
Resulto ser una especie de jovencita extraña que ni ella misma se entiende... Sólo existe una persona que no se da por vencida... Y que ante toda adversidad y falta de juicio de la "niña de sus ojos" intenta, hasta cuando ya no puede más, de comprenderla. Ese ser especial, resulta ser la única persona que logra comprender y penetrar en el mundo tan fantasioso y muchas veces ilógico- de su "niña". Es el único que la hace temblar, al verse muchas veces descubierta en sus intenciones.
Admito que él, hace todo lo que está a su alcance (y lo que no, también) para complacerme, me enamora día a día con sus detalles (no necesariamente materiales) y realmente me demuestra todo el amor que me tiene.... Admito, que muchísimas veces no doy mérito a todo el esfuerzo que hace por mi, por nosotros... Pero realmente le amo con todo mi corazón... Lo conozco muy bien, conozco sus inquietudes, anhelos, deseos y lo que le causa dolor y preocupación. Realmente trato de hacerle feliz y de ser felices como pareja...
Les conté que Antonio es su nombre, ¿verdad? Él es la persona que me soporta y que me brinda todo el amor y apoyo que necesito... Él es quien me hace feliz, él es quien me inspira...
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